"El análisis de la
relación del analizado con la interpretación constituye uno de los medios más
importantes para hacer consciente y superar la neurosis de transferencia".
(Racker, 1960, p. 8)"Cuanto más sabemos, tanto más podemos interpretar".
"...importante es el ejercicio en la comprensión de cada acontecimiento de la sesión para poder ver pronto o que sucede y poder interpretarlo con ventaja".
"...la interpretación debe ser daba cuando el analista sabe lo que el analizado no sabe, necesita saber y es capaz de saber... esto suele darse... pronto y múltiples veces en cada sesión..."
(Racker, 1968, p.68)
La interpretación es:
- La principal expresión del analista.
- El instrumento terapéutico por excelencia.
La buena interpretación hace consciente lo inconsciente e
intensifica la transferencia positiva.
Lo que cura es la interpretación que sigue a la asociación libre, la cual puede ser considerada un proceso patológico, en el sentido de que en sus comunicaciones el paciente se disocia transfiriendo su parte buena en el analista como objeto idealizado e identificándose cada vez más con su parte censurada.
A través de la interpretación el analista suple lo que le falta al analizado por haberlo rechazado. La interpretación consiste en la reintegración de las partes del yo disociadas y debe ser integral, incluir los dos polos del conflicto: Contenido (lo rechazado) y defensa (resistencia), por ejemplo, el amor o la agresividad y la parte del yo que la rechaza. De otro modo, el analizado verá en el analista su propia parte mala o rechazante y tenderá a seguir disociando, además de sentir como falta de afecto la ausencia de su aspecto amoroso en la interpretación. Es decir, que al interpretar un impulso sin la defensa o viceversa, no solo se induce a la escisión en la transferencia sino que se crea una relación patológica con el analista, él también escindido, como lo evidencia su incapacidad para ver las tendencias positivas del analizado.
Lo que cura es la interpretación que sigue a la asociación libre, la cual puede ser considerada un proceso patológico, en el sentido de que en sus comunicaciones el paciente se disocia transfiriendo su parte buena en el analista como objeto idealizado e identificándose cada vez más con su parte censurada.
A través de la interpretación el analista suple lo que le falta al analizado por haberlo rechazado. La interpretación consiste en la reintegración de las partes del yo disociadas y debe ser integral, incluir los dos polos del conflicto: Contenido (lo rechazado) y defensa (resistencia), por ejemplo, el amor o la agresividad y la parte del yo que la rechaza. De otro modo, el analizado verá en el analista su propia parte mala o rechazante y tenderá a seguir disociando, además de sentir como falta de afecto la ausencia de su aspecto amoroso en la interpretación. Es decir, que al interpretar un impulso sin la defensa o viceversa, no solo se induce a la escisión en la transferencia sino que se crea una relación patológica con el analista, él también escindido, como lo evidencia su incapacidad para ver las tendencias positivas del analizado.
Lo mejor es dar la interpretación en la forma más completa posible, pero si no es posible proporcionarla así se debe formularla de todos modos aunque sea de manera incompleta.
La cantidad de interpretaciones, el poder interpretar varias veces en cada sesión aumenta las posibilidades de una mayor y más rápida resolución de los conflictos inconscientes.
La justificación de la necesidad de una actividad interpretativa frecuente, reside, además, en la idea de que la entrega de material implica la entrega de partes de la personalidad del analizado que le deben ser devueltas mediante la interpretación.
Además, la mayor intervención del analista lleva a que este se presente más como objeto al analizado y dé un mayor impulso a la vivencia transferencial, lo cual a su vez aumenta las posibilidades de interpretar.
La cantidad de interpretaciones, el poder interpretar varias veces en cada sesión aumenta las posibilidades de una mayor y más rápida resolución de los conflictos inconscientes.
La justificación de la necesidad de una actividad interpretativa frecuente, reside, además, en la idea de que la entrega de material implica la entrega de partes de la personalidad del analizado que le deben ser devueltas mediante la interpretación.
Además, la mayor intervención del analista lleva a que este se presente más como objeto al analizado y dé un mayor impulso a la vivencia transferencial, lo cual a su vez aumenta las posibilidades de interpretar.
La elaboración: Profundización y asimilación del
conocimiento por parte del analizado, se ve favorecida por la interpretación
recurrente de lo mismo (aquí otra vez), por ejemplo, un conflicto
transferencial que aparece en el contenido manifiesto, el modo de presentarlo,
la relación con las interpretaciones, etc.
Solo en algunas situaciones específicas está contraindicada momentáneamente la actitud interpretativa activa, por ejemplo, cuando se descubre un uso maníaco de la interpretación. En estos casos puede requerirse la actuación de un silencio prolongado antes de volver a interpretar normalmente.
Con respecto al timing, puede decirse que siempre es oportuno interpretar, ya que siempre hay un punto de urgencia, un punto patológico de angustia y defensa, que forma parte del hilo de la sesión.
El contenido de muchas interpretaciones se obtiene de la percepción de la contratransferencia, de lo que siente el analista como objeto de la transferencia del analizado.
Las relaciones de analizado con la interpretación, cuyo análisis es un requisito técnico imprescindible, constituyen un campo privilegiado para el estudio de la transferencia y determinan en qué medida puede ser aceptada y asimilada la interpretación.
Solo en algunas situaciones específicas está contraindicada momentáneamente la actitud interpretativa activa, por ejemplo, cuando se descubre un uso maníaco de la interpretación. En estos casos puede requerirse la actuación de un silencio prolongado antes de volver a interpretar normalmente.
Con respecto al timing, puede decirse que siempre es oportuno interpretar, ya que siempre hay un punto de urgencia, un punto patológico de angustia y defensa, que forma parte del hilo de la sesión.
El contenido de muchas interpretaciones se obtiene de la percepción de la contratransferencia, de lo que siente el analista como objeto de la transferencia del analizado.
Las relaciones de analizado con la interpretación, cuyo análisis es un requisito técnico imprescindible, constituyen un campo privilegiado para el estudio de la transferencia y determinan en qué medida puede ser aceptada y asimilada la interpretación.
Cesio, F. (1957). El lenguaje no verbal : su interpretación. Revista de Psicoanálisis, Vol. 14, no. 1-2, Buenos Aires, Asociacion Psicoanalítica Argentina, p. 110-120
Racker, E. (1960). Escritos sobre técnica psicoanalítica, séptima edición de 1981, Buenos Aires, Paidós

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